viernes, 7 de mayo de 2010

Diario de mi tercer viaje a Japón día 18 - Koyasan II

13-08-09

Hoy a las 6 de pie. A las 6.30 ceremonia religiosa en el templo, el monje ha dado varias vueltas anunciando la ceremonia y dando prisa a todo el mundo para no llegar tarde. Luego nos han llevado por el templo hasta la sala donde se celebra la ceremonia que dura aproximadamente una hora.

La ceremonia budista llena de cánticos y rituales, ha sido curioso de ver pero estar sentado en el tatami es matador, ellos lo llevarán de maravilla pero para mí es una tortura. Luego desayuno, yo no lo he probado....soy más clásico, lo mio es el café y algo más, no me apetecen verduras para empezar el día. Así que salimos y buscamos un café que vimos el día anterior al lado de la tienda de comida...pero está cerrado, pero la tienda de comidas no, así que caen unos zumos y alguna cosilla más...esto es otra cosa. Muy feliz

Luego nos vamos a la zona de Okunioin. Okunoin es el templo donde Kobo Daishi (Kukai), el fundador del budismo Shingon y uno de los más venerados en la historia religiosa del Japón, descansa en eterna meditación. Es considerado uno de los lugares más sagrado en el Japón. Okunoin está rodeado por el cementerio más grande de Japón. Personas de todo el Japón, que desean ser enterrado cerca de Kobo Daishi se encuentran allí, incluidos los antiguos señores feudales, los políticos y otras personalidades destacadas. La línea de sus tumbas flanquean el camino a Okunoin a través del bosque.





También vemos un monumento a las Víctimas de la Guerra en el Norte de Borneo (Japoneses, Malayos y Australianos) durante la 2a Guerra Mundial y que se distingue por las banderas).




Luego llegamos al Tó-ró-do donde está el puente Minyo-no-hashi donde vemos a gente lanzando agua del río por encima de las estatuas Jizó como ofrenda a los difuntos.



Entre el puente y el Tó-ró-do hay un pequeño edificio de madera del tamaño de una cabina de teléfonos grande que contiene el Miroku-ishi. A través de los agujeros de la pared, los peregrinos intentan levantar una gran roca lisa hasta una repisa. Lo interesante es que supuestamente la piedra pesa más o menos en función de la importancia del pecado del peregrino.

Luego bajamos por donde hemos venido porque empieza a apretar el calor y nos retiramos al templo a descansar un rato.

Por la tarde volvemos a Okunoin ya que hoy se celebra el Festival de las velas a partir de las 7 de la tarde. Llegamos a la entrada y vemos ya las colas de gente esperando entrar. En la puerta justamente vemos una ceremonia donde unos monjes cantan y rezan, cuando acaban empieza la gente a entrar y con unas velas van creando un camino de velas en los lados del camino hasta el Tôrôdo. Se colocan velas para iluminar ambos lados de las dos kilómetros desde el puente Ichino Hashi hasta la entrada de la parte frontal de Okuno-in.




Empezamos el camino pero empieza a llover y cada vez más así que decidimos volver al templo ya que mañana madrugamos para volver a Osaka.

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